sábado, 26 de abril de 2014

Sancho y su vocación de valido.

EL REY FELIPE III

EL DUQUE DE LERMA, EL VALIDO


RODRIGO CALDERÓN, EL VALIDO DEL VALIDO


 Comentario a parte del capítulo 1.50 del Quijote,  publicado en "La acequia", en la entrada titulada "Debate abierto y otro cabrero", correspondiente al día 23 de abril de 2009.

Sancho pone un oído de oidor ¿Un condado? ¡Por fin hablan de lo suyo! Que trabaje su señor y le dé el condado, que él se siente muy capaz de gobernarlo. Y cuando no lo sea, él lo sabe, siempre podrá dejar sus estados en arrendamiento y a “a pierna tendida”, gozando de la renta. No olvidemos que cuando se escribe ésto, el rey es Felipe III, aquel que “aficionado al teatro, a la pintura y, sobre todo, a la caza, delegó los asuntos de gobierno en manos de su valido, el duque de Lerma, el cual, a su vez, delegó en su valido personal Rodrigo Calderón”. ¡Reina en España el valido del valido!


El canónigo le advierte que podrá hacer eso con la renta, pero no con la administración de justicia, para lo que es preciso habilidad y buena disposición. Sancho no sabe de esas filosofías y expone la suya. Que lo pongan en sus manos, él contento y ya veremos…


Don Quijote obvia la burrería de su escudero, así lo hizo Amadís y su ejemplo basta. El canónigo queda tan admirado como desconcertado. ¡Hay que ver qué disparates los del amo y los del criado! ¡Pero cómo nos ha pintado la aventura del Caballero del Lago!


Seguiremos con la cabra y el cariñoso cabrero. Cambiaremos los validos por los balidos.

Un saludo para Pedro y todos los que nos visitan.

María Ángeles Merino Moya

No hay comentarios:

Publicar un comentario