viernes, 18 de abril de 2014

¿Quién tuvo la tentación de hacer aguas menores encima de Lope?

Curry hace aguas menores encima del Fénix de los Ingenios
¿Hubiera querido Cervantes hacer lo mismo?


Las palabras del canónigo arremeten contra ese tipo de comedias, las que hacen triunfar a Lope de Vega. Las considera disparates, sin pies ni cabeza, buenas sólo para el vulgo, escritas y representadas por quien dice que así ha de ser, porque el vulgo las paga. Cervantes se lo ha leído y da la réplica a “El arte nuevo de hacer comedias en este tiempo”, donde su ex amigo Lope deja escrito eso de “como las paga el vulgo, es justo hablarle en necio para darle gusto”. 

Las que siguen los preceptos “no sirven sino para cuatro discretos que las entienden” y, con ellas, se gana opinión de unos pocos, a costa de trabajar gratis como el sufrido sastre del cantillo”. Después, pone unos ejemplos de comedias buenas, exitosas y regladas. Los autores son: Argensola, Lope de Vega, el mismo Cervantes y otros. Como veis, al Fénix de los Ingenios le concede una de cal y paletadas de arena.

El cura, el de la aldea, se acuerda de un antiguo “rencor” que tiene con las lascivas comedias. ¡Cuánto teatro ha visto este sacerdote de pueblo! Lo de las tres unidades viene a continuación. No respetan ni la de tiempo, ni la de lugar, ni la de acción. El niño de pecho tiene barbas, cada acto en un continente, juntan a Carlomagno con Godofredo de Bouillón, qué más da unos pocos siglos más…A este severo crítico le parece extraño un viejo valiente, un mozo cobarde, un lacayo retórico, un paje consejero, un rey ganapán y una princesa fregona. Vayamos por partes: la edad quita muchos miedos aunque ponga otros, hay personas analfabetas con un pico de oro, el paje es el que está más cerca para dar el consejo…Hoy podríamos añadir: el Rey se gana su pan con bogavante y hay princesas que, en sus años plebeyos, algún plato fregarían…aparte de presentar un telediario, claro.


Tampoco las comedias de tema religioso son del gusto del canónigo, por estar llenitas de milagros falsos. Para colmo, se inventan milagritos en las comedias no divinas.


¿Qué dirán los extranjeros al ver nuestras comedias sin leyes? Este duro crítico no puede saber de los autores, franceses por ejemplo, que beberán del teatro español del Siglo de Oro.


Además, el argumento de un mayor entretenimiento no le vale y afirma, aunque no se lo crea, que las comedias ordenadas sirven mejor para ese fin.


La culpa no es de los poetas, sino del representante que las paga. Y llegamos a donde Cervantes quiere llegar, al “felicísimo ingenio destos reinos”. Reconoce su gala, donaire, elegante verso, alteza de estilo, fama…Pero… por acomodarse al gusto de los representantes, sus comedias no han llegado al punto de la perfección. Cervantes siente gran admiración hacia Lope de Vega, a pesar de todo.


¡Ya nos está cansando este eclesiástico! ¡Qué solución propone? Un censor:” una persona inteligente y discreta que examinase todas las comedias antes que se representasen” ¡Y otro para los libros de caballerías!

Estamos en las alturas literarias y, de golpe y porrazo, descendemos a las necesidades corporales: descansar, comer y hacer aguas…


El barbero indica que han llegado al lugar adecuado, un hermoso valle, para personas y bestias. El canónigo quiere gozar también de él, seguir pegando la hebra con el cura y enterarse de lo de don Quijote. Ordena a sus criados que vayan a la venta en busca de provisiones para todos, pero no hace falta puesto que el acémila de repuesto trae lo suficiente. ¡La mula va hasta los topes! Sólo las cabalgaduras necesitan cebada…Está claro quién disponía de comida en abundancia, en la España que vivió Cervantes.


Sancho ¡por fin! se queda solo con su amo enjaulado. Quiere dejar claro que de encantamiento nada, son el cura y el barbero que son unos envidiosos…Le propone una prueba para que se convenza y vea que no va encantado sino “trastornado el juicio”. Nuestro hidalgo no lo cree, los encantadores toman la figura que les da la gana, aunque reconoce que lo que le está ocurriendo no es habitual en las historias de caballería. Ha de hacer el escudero la pregunta clave: si siente necesidad de hacer aguas menores o mayores…Don Quijote, de momento, no entiende y pide a Sancho que se explique. Se lo dice de otra manera: “si le ha venido gana de hacer lo que no se escusa”. ¡Por fin entiende eso que los niños aprenden el primer día de escuela! Y parece que es urgente…

Un saludo para todos los visitantes:


María Ángeles Merino

Copiado de "La arañita campeña"

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