viernes, 18 de abril de 2014

¡Este canónigo es más falso que Judas!


Comentario a la parte final del capítulo 1.47 y al 1.48  (el cura y el canónigo) del Quijote. Publicado en "La acequia", en la entrada "Continúa la lección de teoría literaria, con toques de polémica y una caída en la realidad más cruda", correspondiente al día 9 de abril de 2009.

¡Este canónigo es más falso que Judas!

Veíamos, en el capítulo anterior, en su charla con el cura, como confiesa haber leído los perjudiciales libros de caballerías ¡Pero ninguno entero! ¡Sólo el principio… de casi todos los que se han impreso! ¡Qué lector más extraño! ¡Un lector de primeros capítulos! Su crítica es exhaustiva, sin embargo. Deleitan y no enseñan, están llenos de disparates, son inverosímiles sus torres viajeras, gigantes troceados, millones de combatientes contra un solo caballero…Pero se coge antes a un mentiroso que a un cojo. Fijémonos en que dice “No he visto ningún libro de caballerías que haga un cuerpo de fábula entero con todos sus miembros, de manera que el medio corresponda al principio, y el fin al principio y al medio” ¿Cómo sabe de medios si sólo lee los comienzos? No escatima adjetivos: duros, increíbles, lascivos, malmirados, necios, disparatados… “dignos de ser desterrados de la república cristiana, como a gente inútil”.No disimule, señor canónigo, es usted un adicto…

El cura le cuenta lo de los libros de don Quijote, especificando los condenados al fuego. El canónigo se ríe, y no poco; pero su crítica da un giro inesperado y, ahora, empieza asomar lo positivo. Les concede el valor de su fuerza imaginativa: “daban largo y espacioso campo por donde sin empacho alguno pudiese correr la pluma”.

¡Ya ha encontrado la fórmula para conseguir una novela de caballerías perfecta! Si a la ingeniosa invención le añadimos una buena ración de verosimilitud y unas cucharadas de apacibilidad de estilo, tendremos un escrito perfecto que enseñará y deleitará, mostrando lo bueno de cada género…

Pasamos al siguiente capítulo .El cura da la razón al canónigo y considera dignos de reprehensión a los prosistas, sin arte ni reglas. Y nos sorprendemos con la sinceridad de este personaje. De golpe, Cervantes convierte al puntilloso y crítico eclesiástico en escritor frustrado, con más de cien hojas escritas .Un incipiente libro de caballerías sometido a sus infalibles teorías y…no cuaja, la fórmula falla. Tal vez, el intento del canónigo sea el reflejo de algo que el mismo Cervantes experimentó. vamos a hacer un poco de "Literatura ficción".Tal vez,quiso someter a reglas a un embrión novelesco caballeresco y el resultado no le gustó. Tomó un camino diferente, decidió contar la historia de un hidalgo que enloquece leyendo estos libros, escribió el Quijote…

El canónigo, o tal vez el mismo don Miguel, se niega a someterse al juicio del vulgo, dejando a un lado los preceptos. También rechaza la idea de seguir las reglas y no sacar ganancia alguna con sus escritos, como el “sastre del cantillo” que cosía gratis y ponía el hilo.

Y de las novelas caballerescas se pasa a las comedias, aprovecha que el Ebro pasa por Zaragoza, que Cervantes no se aguanta sin hablarnos de Lope…

CONTINUARÁ

Un saludo a todos.

María Ángeles Merino

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